8 de julio de 2006

¿No le damos demasiada importancia a los contenidos en teleformación?

¿No le damos quizás demasiada importancia a las plataformas y a los contenidos? Teniendo en cuenta que estamos inmersos en la era de la información, que hay recursos (y además excelentes) en Internet para casi todo, ¿no estamos intentando inventar la rueda? ¿Para qué crear contenidos si ya los tenemos? ¿Para qué buscar plataformas teniendo toda una red y un conjunto de protocolos (tcp/ip) con cientos de herramientas a nuestra disposición?

Lo importante SOMOS NOSOTROS, los tutores, los expertos, que vamos a hacer que el alumno llegue a los objetivos. Haciendo un paralelismo con la presencial, podemos tener la mejor aula acondicionada del mundo (plataforma) y muy buenos materiales didácticos (contenidos), pero como el profesor sea malo, sólo conozca la teoria de las cosas, y no consiga motivar al alumno, ese curso será un desastre (quedarse en casa con el mismo material le hubiera resultado más práctico). Sin embargo, la peor aula del mundo (creo que la conozco :-) y el peor material, en manos de un buen profesional, puede resultar una experiencia inolvidable (sobre todo eso :-) para el alumno. Nos quedaremos en un punto intermedio, es decir, una plataforma modesta, más que nada para que sirva de "hogar" del alumno, de punto de encuentro y reunión, y un contenido que básicamente recoja lo fundamental, a modo de guia didáctica, con algún que otro ejemplo para ese tema complicado que sabemos que no llega a entenderse bien, una buena recopilación de fuentes de información, sobre todo de newsgroups y foros con gente experta de todo el mundo dispuesta a echar una mano desinteresadamente,... Es que internet es la plataforma de formación más grande del mundo!!! Yo no he aprendido en ningún curso ni el 5% de lo que he podido aprender por mi cuenta investigando en la red. Quizas lo que el tutor debiera hacer es enseñar al alumno a buscarse la vida, a plantearle problemas cotidianos que deberá resolver usando todo lo que tenga a su alcance, ayudarle cuando se encuentre en un momento de atranque grande (que nos cercioremos que lo ha intentado todo)...

Quizás el alumno no esté preparado para esto, espera que le entre el conocimiento por ciencia infusa, pero es que así no se aprende. El del artículo del rey sin corona1 tiene más razón que un santo, como dicen en mi pueblo. Una cosa es que te den unas nociones teóricas que te puedan venir bien para afrontar un problema, pero no me puedo quedar ahí. Cuando era crio todo eso de cacharrear con aparatos, cables, pilas, etc... me volvía loco. Aprendí a programar en Basic sin tener ordenador (costaban un ojo de la cara entonces), sin embargo me compraba una revista que se llamaba el Ordenador Personal, cuando al software aún lo llamaban logical y leyendo una y otra vez los artículos y listados, e imaginando lo que hacían, aprendí. Sin embargo he tenido a alumnos, ingenieros informáticos recien salidos de la universidad, un pelín verdecillos (digámoslo así). Y ojo, me pongo como ejemplo. La electrónica me encantaba, pero fue entrar en la universidad y me quitaron las ganas de electrónica, de robots y de todo lo que oliera a chip y transistor. De hecho no me he dedicado profesionalmente a eso.

Lo que el alumno necesita son problemas cotidianos a resolver, volverse mono hasta que encuentra la solución y tener a un experto detrás que le ayude a salir de esos túneles en los que te encuentras a veces y que te hacen soñar (en sentido literal) con el problema en cuestión.

Dejemos a los alumnos salir a la red, que se busquen la vida, que investiguen, que prueben, que formateen el disco duro por error, que pregunten, que se ayuden entre ellos, que lean artículos de verdaderos expertos, blogs de la gente que ha hecho el programa o herramienta que están usando. Seguro que van a aprender mucho más y que nos van a estar más agradecidos que si le explicamos un tema muy bonito con un powerpoint y luego le damos un ejercicio para que lo pongan en práctica, y luego, cuando salgan ahí afuera, que se den cuenta que no tienen ni idea. Seguro que así luego vuelven a hacer otro curso. Segurisimo!!

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(1) MARTÍNEZ, Javier (2002). "Contenidos en e-learning. El rey sin corona". Revista e)duca.pro, nº 1, pp: 28-38
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